La Crisis Catalana se hizo costumbre

A un problema hay que buscarle solución, pero como se sabe conseguirla no es nada fácil. En algunos casos, es necesario conseguir ayuda de otros, con ideas nuevas y otros puntos de vistas. Pero en otros casos, hasta que las partes no entren en razón todo seguirá igual por tiempo indefinido, como es el caso de La gran Cataluña.

¿Hasta donde llega la fortaleza de quienes apoyan sus ideales separatistas? o ¿Cuanto pueden mantenerse unidos los opositores a esta causa?, La cuerda esta justo a la mitad de la jaladera, se percibe la misma cantidad de fuerza de motivos que mantiene sus ideales vivos.

Ante el periodo de tiempo que se mantienen los disturbios políticos, se corre el riesgo de que la población se acostumbre a estar en conflictos y que se vuelva una tradición la crisis por problemas a los que no se consigue ninguna solución, o hay que esperar a que los deseos de poder de los que lideran estas causas, liberen al pueblo catalano de la crisis.

No vale reflexionar en si se logra la independencia o si permanece todo como hasta ahora. Si en las consecuencias que se generan en le proceso. Cada lucha, cada causa, cada voz del pueblo marca la historia de un pueblo, el camino hacia su producción y la paza de la convivencia para siempre.

Primera consecuencia, economía

La excusa de los conflictos políticos en Cataluña, se basa en el poder económico que posee con el resto de España. Pero esta riqueza comienza a verse empañada por tanto intento de independencia. Se derivan nuevas consecuencias sociales a las que han que ponerle un freno cuanto antes.

Hace falta por el bienestar a la larga de los catalanes, que se llegue a un consenso para que el pueblo reme hacia una misma dirección y se respete el poder productivo y de comercio que es estandarte de su gente ante el mundo.

Deterioro de la oferta de empleo

No existe un rincón del planeta en donde no se afecte la oferta de trabajo negativamente, generando caos en los flagelos de la sociedad. La inseguridad avanza y hace a su preso de sus miserias. Ahora los catalanes deben agudizar medidas de seguridad en sus inmuebles, ya que ante la delincuencia en aumento las actuales se vuelven mas débiles.

La demanda de cerrajería se ve elevada por el temor que tiene la población de ser víctima de robo. Los servicios de cerrajeros profesionales están a la orden del día, para cubrir trabajos de reposición de cerraduras por forzamiento o daño ante un evento de robo.

Pero la inestabilidad no solo se percibe en los inmuebles, sino al caminar, cuando se va al supermercado. Adicionalmente no querer tropezarte con la patética escena de los soldados arremetiendo contra el pueblo en medio de protestas, que ya se ha vuelto costumbre. Acaso, ¿volverá nuestra Cataluña agradable, o ésta es la que sobrevive al cambio?

Evitemos el deterioro de la sociedad

¡Que se haga costumbre las buenas relaciones, el entendimiento general , la educación para todos, los buenos modales y los buenos tratos, las medidas de mejoramiento a todo nivel, las reuniones sociales festivas, no la guerra, no la batalla de poderes!

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